Me encantan las calles cubiertas de luces de colores, que la familia esté de vacaciones y poder pasar la tarde viendo películas todos en el sofá bien apretujados, pasear sin la prisa de ir a ningún sitio: simplemente pasear y disfrutar del ambiente que se respira en navidad, y encontrarte con esos amigos a los que hace tanto que no ves y con los que tienes tantos cafés pendientes.

Yo cuando llegan estas fechas, me gusta felicitar a mi gente haciendo mis propias postales navideñas, pero este año entre las fotos para la web, montar la tienda online y  demás historias decidí no hacerlas. A parte del estrés, falta de sueño y los nervios que ésto conlleva me he pillado todos los virus habidos y por haber, y en una de las veces que visité urgencias, mi padre, muy diplomático él me abrió un poquito los ojos: “tienes que tomarte las cosas de otra manera, y ponerte un horario. A las 22.00 a la cama y a descansar, y tienes que salir y despejarte, porque la inspiración que no te da internet la puedes encontrar fuera de casa. Está muy bien dedicarle tiempo a tu trabajo y seguir luchando, pero piensa que el trabajo no lo es todo.”

Pues oye que le hice caso. Al día siguiente cerré el chiringuito. Me fui toda la mañana con mi abuelo a buscar palos, porque los iba a necesitar para realizar mis postales navideñas, y un año más he felicitado éstas fiestas como a mi me gusta.ImageYo he decidido intentar no agobiarme. Disfrutar al máximo de mi familia y mis amigos, de las cenas y comidas que nos esperan en los próximos días, porque me he dado cuenta de que cuando sabes compaginar las dos cosas, todo es más fácil y somos más felices.

Image

Feliz Navidad y que el año nuevo venga cargado de cosas bonitas!